3.-Querida Iglesia, gracias a ti, nos llegó el conocimiento de Jesucristo y su Mensaje,
y por eso te queremos muy de verdad, aunque muchas veces nos lo transmitiste muy
deformado, sesgado y a veces irreconocible. Por eso queremos que retornes al
Evangelio, empezando por desprenderte de todas tus riquezas para ser creíble, y
transmitir a este mundo, tan convulsionado y roto, un rayo de luz y esperanza. Que
retornes a los planteamientos del Vaticano II y seas lo antes posible una institución
modélica en todos los aspectos al servicio de la Humanidad y del Planeta que nos
sostiene en la vida, y animes a otras instituciones a seguir tu camino para ser todos
más felices. No hay derecho a que tengamos que vivir tan inseguros, tan
tensionados, tan amenazados, tan violentados, tan manipulados por el poder de los
grandes poderes políticos y económicos, tan expuestos a ser víctimas de armas cada
vez más terribles, más poderosas, más destructivas, como el misil Sarmat ruso, el
hipersónico chino, o el fusil SIG Sauer XM7 de EE.UU. Estamos seguros de que
podemos vivir mucho más felices, si nos dejan.
4.-Agunas consecuencias: Despréndete de palacios vaticanos y episcopales, de tesoros
de todas clases, de monasterios, de fincas urbanas y rústicas, de coches de más de 35.000
ó 40.000 euros como los de algunos obispos y curas, de todas las inmatriculaciones, de
construir iglesias que se quedan cada vez más vacías porque les falta Evangelio (a Jesús
no le hizo falta ninguna), de todos los privilegios que no sean universalizables, y todo lo
que tienes dedícalo a los empobrecidos, más de 800 millones en el mundo, que, después
de disminuir un poco, están aumentando de nuevo, porque la riqueza del mundo se está
acumulando cada vez más en menos manos y dejando a más manos con menos. Lee el
Evangelio y verás muy bien cómo la riqueza es incompatible con Jesucristo, porque
siempre deja víctimas detrás y produce empobrecidos, que fueron los predilectos de
Jesús, y por tanto lo deben ser también de ti: “No podéis servir a Dios y al dinero”.
Cuando lo hagas serás creíble, y podrás denunciar, como lo hizo Jesús con toda la
fuerza a los ricos, poderosos y dictadores de este mundo, tendrás a tu lado a los
empobrecidos de la tierra, y así abrirás camino para una nueva humanidad donde todos
los seres humanos y toda la creación podrán vivir dignamente.
5.-¿Y todos nosotros qué?: Seguro que podemos hacer más por un mundo más justo,
fraterno y solidario
,
colaborando más con la causa de los pobres
,
porque la fe que no pasa
por el bolsillo
,
aunque pase por las iglesias
,
no es fe
,
sino tan sólo un cal
m
ante de la concien-
cia
. T
odos tene
m
os el derecho y la obligación de tener todo lo necesario para vivir digna y
austera
m
ente
,
pero a partir de ahí lo que nos sobra se convierte en un deber para la necesidad
del prójimo, y no conduciremos al planeta al colapso, a un punto de no retorno, y sí a
dejarlo habitable y digno, como la Casa Común para las generaciones futuras.
Por tanto, bautizarse es decidirse por Jesucristo, es seguirlo para hacer lo que El hizo,
es decir, decidirse a ser como El fue, o sea, comprometidos con todos los necesitados
de este mundo, comprometidos como Él con la igualdad, la justicia, la fraternidad,
la salud, la libertad, la defensa de los empobrecidos, la dignidad de los más
vulnerables como las mujeres y los niños y niñas del Tercer Mundo. Bautizarse es
decidirse por el pan, el agua, la vida, la educación, la dignidad para todos los seres
humanos y la Madre Tierra.