E
l
23
de enero de
2021
,
hace ahora cinco años
,
vio la luz el primer número de este boletín
de la
C
omunidad de
C
ristianos de
B
ase de
G
ijón
. Desde hacía tiempo, la epidemia de
COVID
i
m
pedía las reuniones de nuestro grupo y la celebración anual de los Encuentros
de Cristian@s de Base de Asturias. Estos Encuentros, organizados por los grupos de
Cristianos de Base de Gijón, constituyen la expresión pública de lo que entendemos por
cristianismo en el marco más amplio de la Iglesia: la asunción y difusión de una teología
concreta, la Teología de la Liberación, que supone, en realidad, una interpelación
crítica a una larga tradición de práctica eclesial.
La epidemia de COVID quedó atrás, pero el boletín había llegado para quedarse. Pronto
comprobamos que podía ofrecernos un espacio estable y periódico para abordar, con
mayor atención y continuidad, aquellos asuntos que necesitan ser iluminados por el
Evangelio desde la teología que nos inspira. Con el paso del tiempo, y para ampliar aún
más nuestra capacidad de comunicación, dimos también un nuevo paso: la creación de
nuestra página web,
C
ristianos de
B
ase de
G
ijón
, que vio la luz unos años después y
que hoy complementa al boletín como un lugar de encuentro, reflexión y difusión de
nuestra propuesta comunitaria.
Se trata, en definitiva, de dar testimonio público del mensaje de Jesús de Nazaret, con la
intención de contribuir a la realización de su proyecto del
R
eino de
D
ios
. E
sta tarea sólo
puede llevarse a cabo en diálogo e interacción con la gente: a través de los
E
ncuentros
anuales de Cristian@s de Base de Asturias o, de manera más continuada, mediante el
boletín
y la página web. En este sentido, estos medios de difusión resultan imprescin-
dibles para sostener y compartir nuestra reflexión y nuestro compromiso.
E
s evidente que nuestras comunidades de
C
ristianos de
B
ase no existen como un fin en sí
m
is
m
as
,
sino co
m
o un instru
m
ento al servicio de una misión. Lo mismo puede decirse, en
tér
m
inos generales
,
de la propia institución eclesial
. Y
esa
m
isión sólo se realiza trans
mi-
tiendo a la gente el mensaje liberador de Jesús. Por eso, no tendría sentido quedarnos
encerrados en nuestros debates internos o en nuestras prácticas devocionales, ni reducir
la vida cristiana a los rezos y cultos de los templos parroquiales. El mensaje y el ejemplo
de Jesús están llamados a ser compartidos, difundidos y encarnados en el mundo.
Además, en este camino de dar testimonio público del mensaje liberador de Jesús, no
pode
m
os ignorar un hecho decisivo: las nuevas generaciones se relacionan
,
se infor
m
an y
construyen comunidad en entornos muy distintos a los que conocimos durante décadas.
Hoy, buena parte de la vida social transcurre en los medios digitales: Internet, redes
sociales
,
W
hats
A
pp
y otras platafor
m
as que per
m
iten una co
m
unicación in
m
ediata y hori-
zontal
. P
ara
m
uchas personas jóvenes
y no tan jóvenes
estos espacios son el lugar natural
donde buscan orientación, comparten inquietudes y descubren nuevas perspectivas.
Si nuestra misión es transmitir el Evangelio desde la Teología de la Liberación y
mantener vivo el proyecto del Reino, hemos de reconocer que los lenguajes y canales
tradicionales ya no bastan para llegar a quienes viven en estos nuevos escenarios
Boletín núm. 84 - 23 de enero de 2026
culturales. No se trata solo de “estar” en lo digital, sino de comprender sus dinámicas,
sus ritmos y sus modos de relación, para que nuestra palabra pueda resonar allí donde
hoy se forman las conciencias y se articulan las luchas por la justicia. En este sentido, el
boletín y la página web no son simples herramientas técnicas, sino puentes necesarios
para que nuestro testimonio siga siendo significativo, accesible y capaz de dialogar con
el mundo real en el que las personas viven, trabajan y sueñan.
De alguna manera, la Iglesia intenta adaptarse a esta evolución generacional, y en ese
esfuerzo promueve nuevas formas de religiosidad que buscan conectar con
sensibilidades más jóvenes. Un ejemplo significativo es el fenómeno HAKUNA que,
más allá de su renovación estética y musical, mantiene un modelo de devoción
centrado en la experiencia emocional y en una espiritualidad poco vinculada a la
problemática social. Esta orientación, aunque legítima en su ámbito, contrasta con la
misión que entendemos como propia: una misión que, como ya señalamos, implica
una interpelación crítica a la larga tradición de práctica eclesial cuando esta se
acomoda al orden establecido.
A
fin de cuentas
,
la
T
eología de la
L
iberación
es,
en sentido profundo
,
una teología
anti
siste
m
a”: no porque rechace la sociedad en abstracto, sino porque cuestiona los
valores que la estructuran
co
m
petitividad
,
propiedad privada co
m
o absoluto
, m
ercado sin
m
ites
,
afán de lucro
y denuncia las desigualdades que estos generan
. E
sta crítica alcanza
tanto a la sociedad en general como a la propia institución eclesial cuando adopta esos
mismos criterios o se acomoda a ellos. Por eso, nuestra opción teológica no puede
reducirse a una espiritualidad intimista o desentendida de la realidad, sino que exige un
compromiso activo con la justicia, la dignidad humana y la transformación social.
Por lo tanto, nuestros órganos de difusión
el boletín, la página web…
no pueden sino
adoptar una mirada crítica ante el sistema de dominación presente tanto en la sociedad
como en la propia Iglesia. Nuestra misión exige valorar, denunciar y enjuiciar aquellos
aspectos de la realidad que contradicen el proyecto del Mesías Jesús: la creciente
desigualdad social; las nuevas formas de neocolonialismo que perpetúan la pobreza en
amplias regiones del planeta; los flujos migratorios masivos que encuentran como
respuesta actitudes racistas, xenófobas y aporófobas; la explotación y prostitución
infantil; el avance de políticas de extrema derecha que amenazan derechos básicos
como la vivienda, la sanidad o la educación. Todo ello se desarrolla, además, en un
contexto internacional marcado por el riesgo creciente de que los conflictos armados
actuales desemboquen en una conflagración de dimensiones imprevisibles. Ante este
panorama, el Evangelio nos convoca a una palabra lúcida, valiente y comprometida,
que no se conforme con describir la realidad, sino que la ilumine y la transforme.
Somos conscientes, sin embargo, de que nuestros medios de difusión resultan modestos
frente al enorme poder propagandístico del sistema. No competimos en igualdad de
condiciones ni pretendemos hacerlo. Nuestra fuerza reside en la conciencia crítica que
podamos despertar en quienes nos leen, en la capacidad de suscitar pequeñas
comunidades de reflexión, solidaridad y compromiso, y en la convicción de que el
Reino crece siempre desde lo pequeño, lo humilde y lo sembrado con esperanza. Por
eso, si quienes reciben nuestro material lo consideran valioso, conviene que lo
compartan, lo difundan y lo hagan circular en sus propios entornos. Cada gesto de
divulgación
por sencillo que parezca
contribuye a ensanchar el espacio del Reino y a
mantener viva una palabra que, aunque minoritaria, puede seguir siendo fermento de
justicia, de fraternidad y de esperanza para nuestro mundo.
S
egún se dice en la
w
eb oficial del
C
ongreso de
E
stados
U
nidos
,
hay
«
cientos de casos
»
en los que
esa potencia «ha empleado fuerzas militares en el extranjero en situaciones de conflicto militar o
potencial conflicto para proteger a ciudadanos estadounidenses o promover sus intereses” y eso,
sin incluir “acciones encubiertas ni los numerosos casos en los que fuerzas estadounidenses han
estado estacionadas en el extranjero desde la Segunda Guerra Mundial como fuerzas de
ocupación, o para participar en organizaciones de seguridad mutua, acuerdos de base u
operaciones rutinarias de asistencia o entrenamiento militar”.
En la enciclopedia digital Wikipedia se relacionan 58 golpes de Estado en diferentes países en los
que intervino Estados Unidos desde el final de la segunda guerra mundial.
Otra investigación señala que Estados Unidos llevó a cabo al menos 81 intervenciones conocidas,
abiertas y encubiertas, en elecciones extranjeras entre los años1946 y 2000.
E
n otra más, se ha comprobado que sólo un 12,5 por ciento de todas las intervenciones militares o
electorales que realizó Estados Unidos en otros países en el periodo llamado de Guerra Fría, de
1947
a
1989
,
buscaron pro
m
over una transición de
m
ocrática en un Estado autoritario. El análisis de
todas esas intervenciones
m
uestra unos patrones de conducta
m
uy claros por parte de
E
stados
U
nidos
.
Considera que otros gobiernos son una «amenaza» si intentan nacionalizar recursos (petróleo,
cobre, tierras, bancos…), regular capital extranjero, redistribuir la renta y riqueza más
equitativamente, o no alinearse con Washington. Cuando eso ocurre, y aunque esos gobiernos
hayan sido elegidos democráticamente, Estados Unidos ha intervenido con sabotaje económico,
presión diplomática, desestabilización interna y, si no bastaba con eso, mediante golpes, guerras o
intervenciones encubiertas y desestabilizadoras de cualquier otro tipo hasta acabar con ellos.
Como queda dicho, Estados Unidos no ha buscado la democracia y el respeto a los derechos
humanos al intervenir en otros países, como prueba que haya apoyado a dictadores como Pinochet
(Chile) o Suharto (Indonesia), a los militares argentinos y a otras dictaduras centroamericanas, a
las monarquías absolutas del Golfo, o que considere «amigos» a regímenes autoritarios.
L
as intervenciones de
EE.UU.
en países extranjeros sie
m
pre concluyen con una
m
ayor apropiacn
de sus recursos naturales o capitales
,
y en
m
ayor presencia de sus e
m
presas
. E
l de
1953
en
I
rán
,
contra
el
G
obierno de
M
ossadegh que haa nacionalizado el petróleo
,
instauró al
S
ha quien in
m
ediata
m
ente
creó un consorcio petrolero con
un 80%
de su propiedad en
m
anos de
G
ran
B
retaña y
EE.UU. U
n año
m
ás tarde pro
m
ovió en
G
uate
m
ala otro golpe para que
U
nited
F
ruit recuperase tierras y privilegios fisca-
les
. E
l golpe de
P
inochet y la
CIA
en
C
hile propició la a
m
plia privatizacn de sus recursos naturales
.
E
l de
A
rgentina hizo lo
m
is
m
o y
m
ultiplicó la deuda
,
co
m
o en otros países
,
en beneficio de la banca
internacional
... I
gual sucedió en
H
onduras
, B
rasil
, I
rak
, A
fganistán
, I
ndonesia y en
m
uchos otros países
.
E
stados
U
nidos nunca había intervenido
m
ostrando sus verdaderos intereses, sino que recubría su
actuación con relatos legiti
m
adores
:
lucha contra el co
m
unis
m
o
”,
guerra contra las drogas
, l
ucha
contra el terrorismo», “defensa del orden internacional”, “seguridad”, “valores democráticos”…
Todas esas intervenciones se han realizado al margen de las leyes internacionales e incluso de
las propias estadounidenses, cometiendo crímenes de guerra y torturando y matando de la forma
más cruel a cientos de miles de personas. Por eso, Estados Unidos no sólo no se somete a la Corte
Penal Internacional, sino que sanciona a sus jueces y fue el único país que, en 1998, se negó a
suscribir el tratado que estableció una jurisdicción mundial para juzgar los crímenes de guerra, los
de lesa humanidad y genocidio. En su lugar, castiga a los países que se niegan a reconocer la
inmunidad de los soldados estadounidenses acusados de crímenes de guerra y ayuda a los que se
abstienen de iniciar acciones contra ellos.
Lo que acaba de suceder en Venezuela es una acción criminal más de la administración de
Estados Unidos, tanto si se atiende a sus razones como a sus formas. Viola todos los acuerdos
internacionales y está justificada con mentiras, puesto que son los propios documentos internos de
organismos estadounidenses (como mostré en este artículo de agosto pasado) los que han señalado
que Venezuela no es quien produce, ni distribuye la droga que entra en aquel país.
No es verdad que Estados Unidos actúe para combatir a un autócrata, ni para hacer que haya más
democracia en Venezuela, ni para combatir el narcotráfico (como ha dicho Trump al mismo
tiempo que indultaba al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, condenado por ese
delito). Estados Unidos sólo busca quedarse con la riqueza de Venezuela, con el petróleo, el oro y
otros minerales valiosos y ahora ya no lo ocultan:
La congresista María Elvira Salazar afirmó en una entrevista en Fox Business que la invasión de
Venezuela sería un «festín para las compañías petroleras de Estados Unidos».
El presidente Trump ha llegado a decir en su red Truth Social que intervendría en Venezuela
porque el petróleo que hay en el subsuelo del país sudamericano ha sido robado a Estados Unidos.
Daría risa si no fuera por la tragedia que provoca semejante barbaridad.
S
ólo hay real
m
ente una novedad tras el ataque cri
m
inal de
T
ru
m
p
:
ya no se disi
m
ula, ni se recurre a
la retórica
. R
econocen que invaden cri
m
inal
m
ente a otro país para quedarse con su riqueza
. E
l poder
i
m
perial se ha desnudado y está por ver si eso es una expresión de fortaleza o de declive y colapso.
E
sta
m
os viviendo un episodio
m
ás de un
m
undo que ha perdido la cabeza
,
el norte y el corazón
,
y que
está dominado por psicópatas que sólo buscan lucrarse, dispuestos para ello a sortear cualquier
ley, a destruir la democracia y acabar con el disfrute de los derechos humanos en el planeta.
Nada de lo que ha pasado en los últimos años en Venezuela con Nicolás Maduro puede justificar
la intervención criminal de Estados Unidos. La violencia y ley del más fuerte pueden servir para
solucionar problemas, si acaso, entre animales, pero nunca entre seres humanos. Donald Trump
está demostrando que es el Hitler de nuestro tiempo y no va a parar hasta que ponga todo el
mundo en llamas para que él mismo y los oligarcas que lo apoyan sigan ganando dinero.
Le están abriendo las puertas a las tinieblas y hay demasiado silencio mientras avanzan sin
descanso. O respuestas muy tibias, tan tibias como las de la Unión Europea que producen vómito.
T
engo la sensación de que so
m
os conscientes de ello
m
illones de personas
,
no por razones de ideología
o posicn política
,
sino si
m
ple
m
ente porque so
m
os suficiente
m
ente inteligentes co
m
o para ver lo que
se viene enci
m
a
,
ade
m
ás de
m
íni
m
a
m
ente hu
m
anas
,
sensibles y decentes
. C
o
m
o i
m
agino que ta
m
bién
les ocurre a ellas
,
siento frustración
,
dolor y
m
iedo
,
ade
m
ás de
m
ucha i
m
potencia
,
ante lo que es suce-
diendo
. N
o sé bien qué se puede hacer
,
pero creo que tene
m
os el deber
m
oral de expresar de cualquier
forma en que podamos nuestra condena ante lo que se está gestando en el mundo y que queremos
paz, diálogo y derechos humanos y no violencia y guerra, sea quien sea el que las promueva.
Juan Torres López
Rafael Narbona - 29 dic 2025
El concierto de Hakuna en la Puerta del Sol el pasado 22 de diciembre, con
Núñez Feijoo e Isabel Díaz Ayuso bailando en las primeras filas como dos
adolescentes embriagados por una fe renovada, es el perfecto ejemplo de lo
que Dorothee Sölle llamó “cristofascismo”. Sölle, teóloga luterana,
pacifista, feminista y poeta, inventó ese neologismo para describir la alianza
entre el fundamentalismo cristiano y el poder político y económico. El
“cristofascismo” despolitiza el mensaje cristiano para fomentar la obediencia
de las masas, deslegitimar las protestas ciudadanas y marginar a las
minorías. Esta maniobra constituye una obscena perversión del ideal
igualitario de Jesús de Nazaret, que utilizó la famosa metáfora del camello y
el ojo de la aguja para condenar la opresión sufrida por el pueblo trabajador
judío bajo el yugo de Roma y su principal colaborador, el Sanedrín.
Aparentemente, Hakuna es un inofensivo grupo de pop cristiano fundado
en 2013 por el ex sacerdote del Opus Dei José Pedro Manglano. El
origen de este conjunto de música solo puede inspirar desconfianza, pues el
Opus Dei, tal como atestiguan infinidad de antiguos numerarios, super-
numerarios, agregados o numerarias auxiliares, siempre ha funcionado con el
secretismo y la hipocresía una secta. “El minuto heroico”, la fantástica
miniserie documental de Mònica Terribas Sala, muestra cómo la “obra” ha
explotado, manipulado, maltratado y saqueado a miles de personas, con el
pretexto de que solo les ayudaba a transitar por el camino de la santidad.
Casi nadie ignora los vínculos de José María Escrivá de Balaguer con la
dictadura del general Franco. “San Josemaría” alimentó una concepción
tridentina del catolicismo con frases como “Bendito sea el dolor, amado sea
el dolor, santificado sea el dolor, glorificado sea el dolor”, unas palabras que
solía susurrar a los moribundos, explicándoles que su sufrimiento era un
tesoro espiritual, pues los acercaba al martirio de Jesús en la cruz.
El carisma de Hakuna es transmitir “la alegría de seguir a Cristo”.
Nutrido inicialmente por estudiantes de ICADE y de la Escuela de Ingenieros,
uno de los mayores éxitos del grupo se titula “Un segundo”, un tema con una
letra cursi y vacía: Reviento de amor y estoy temblando de gozo / Hay
tanta locura en este amor que no controlo / Pierde tu vida, recibirás la
eternidad / La alegría de ser esclavo, esclavo de mi libertad / Si por un
segundo vieras cómo te miro / No querrías ver nada más”. El integrismo
religioso elude las cuestiones más incómodas, como la pobreza, la injusticia,
la guerra, la desigualdad, la explotación del hombre por el hombre. Prefiere
hablar de “gozo”, “alegría” y “eternidad”. El integrismo católico reduce el
cristianismo a una serie de ritos vacíos y suscribe el paquete ideológico del
movimiento provida: oposición al aborto, la eutanasia, el preservativo y el
matrimonio homosexual. Un feroz anticomunismo y la teoría del gran
remplazo (la inmigración es el caballo de Troya de la islamización de
Occidente) completa esta grotesca interpretación del mensaje cristiano.
H
akuna y todo lo que orbita alrededor
,
incluidos satélites inesperados co
m
o la
conversa
D
íaz
A
yuso
,
que hizo el ca
m
ino de
D
a
m
asco durante la pande
m
ia
,
pasan por alto las reflexiones del papa
F
rancisco en su encíclica
“F
ratelli tutti
.
E
l papa argentino describe la pobreza co
m
o la consecuencia del egoís
m
o de una
m
inoría acaparadora y
,
al igual que
Ó
scar
R
o
m
ero e Ignacio
E
llacuría
,
asesinados
por la ultraderecha salvadoreña, cuestiona la propiedad privada: “La tradición
cristiana nunca reconoció co
m
o absoluto o intocable el derecho a la propiedad y
subrayó la función social de cualquier for
m
a de propiedad privada
”. E
l integris
m
o
católico
, m
uy arraigado en el obispado español
,
ja
m
ás disi
m
uló su antipatía
hacia
F
rancisco y algunos sacerdotes, como los energúmenos de La Sacristía
de La Vendée, una “tertulia sacerdotal contrarrevolucionaria”, llegaron a
manifestar su deseo de que el papa argentino subiera pronto a los cielos.
L
a
m
ayor desgracia del cristianis
m
o fue la conversión del sanguinario
C
ons-
tantino
I
. E
l e
m
perador ro
m
ano transfor
m
ó las co
m
unidades horizontales de los
pri
m
itivos seguidores de
J
esús en una estructura vertical
,
con una organización
jerárquica si
m
ilar a la del i
m
perio y una idea de
D
ios copiada del despotis
m
o de
los césares
. C
onstantino pensó que el cristianis
m
o le ayudaría a consolidar su
poder y aglutinar a sus súbditos bajo un credo que invitaba a la obediencia.
Jesús de Nazaret es una de las figuras más deformadas y tergiversadas de la
historia
. E
l evangelio de
M
arcos
,
el
m
ás pri
m
itivo, se redactó alrededor del año
70 d.C. Es decir, en las mismas fechas en que las legiones romanas llevaron
a cabo la segunda destrucción del te
m
plo de
J
erusalén
.
L
as co
m
unidades que
redactaron el evangelio de Marcos y los otros tres evangelios canónicos inten-
taron congraciarse con
R
o
m
a
,
do
m
esticando la figura de
J
esús
,
al que se pre-
sentó co
m
o un pacifista y un colaborador con la ocupación y no co
m
o lo que fue
real
m
ente
:
un líder político que luchó contra el imperialismo y sus sicarios
.
Cuando le entregaron un denario y le preguntaron si había que pagar
impuestos, Jesús examinó la moneda y contestó “dadle al César lo que es
del César y a Dios lo que es de Dios”. No suele mencionarse que en el
denario aparecía la siguiente inscripción: “Tiberio, hijo del divino Augusto”,
una frase que constituía una blasfemia para un judío. Jesús respondió
irónicamente, sugiriendo que el César, un falso dios, no merecía nada y que
había que dar a Dios lo que realmente nos pedía: solidaridad con los pobres,
los extranjeros, las viudas y los huérfanos. Ese mensaje es el “hilo rojo” que
según el filósofo marxista Ernst Bloch recorre toda la Biblia.
El hijo de una humilde familia de trabajadores no podía pedir que se pagaran
los tributos impuestos por el invasor romano para sostener a las elites. Jesús
desafió al poder político y religioso de su época, hablando de la
inminencia de un Reino donde ya no habría pobres ni hambrientos. De ahí
que sufriera una muerte política, pues la cruz, una forma de ejecución
particularmente atroz, se reservaba para los sediciosos y los esclavos
rebeldes. Los supuestos ladrones que le acompañaron en el Gólgota
probablemente eran insurgentes, miembros de la resistencia judía. Muchos
historiadores apuntan que movimientos nacionalistas judíos radicales, como
los zelotes y los sicarios, se gestaron probablemente alrededor de Jesús. Los
evangelios conservan hechos que muestran el carácter beligerante del galileo
y sus discípulos, como la expulsión de los mercaderes del templo a latigazos
o la resistencia de los apóstoles en el huerto de Getsemaní, que sacaron
espadas para defender a su maestro, pese a que las autoridades romanas
habían establecido la pena de muerte para los judíos que portaran armas.
Los evangelistas acusan al pueblo judío de la muerte de Jesús y exoneran
al prefecto Poncio Pilato, algo inverosímil
, pues -según Filón de Alejandría-
su mandato se caracterizó por su “corruptibilidad, robos, violencias, ofensas,
brutalidades, condenas continuas sin proceso previo, y una crueldad sin
límites”. Sus abusos fueron tan escandalosos que Tiberio le convocó en
Roma para investigarlo y juzgarlo. Los evangelistas culminaron su ejercicio
de contorsión histórica y teológica ocultando que Jesús tenía hermanos -
como Jacobo, también conocido como Santiago el Justo- e introduciendo
viejos mitos para divinizar su figura. Al igual que Horus y Mitra, Jesús nace
de una virgen y como Osiris, Dionisio e Inanna muere y resucita. Y ya en
el siglo IV, la iglesia fija el 25 de diciembre como fecha de su nacimiento, el
día en que los romanos celebraban el solsticio de invierno. De este modo,
Cristo se convierte en luz del mundo y símbolo del renacimiento de la vida.
H
akuna es uno de los frutos de la brutal represión política y religiosa orques-
tada por
W
ojtyla y
R
atzinger contra la
T
eología de la
L
iberación
. G
ustavo
G
utié-
rrez
,
el padre de esta escuela teológica
,
afir
m
ó que
J
esús abogó por una radical
opción por los pobres y se opuso frontal
m
ente a los ricos y poderosos
. E
l
m
ensaje
cristiano es una utopía porque “es una denuncia del orden existente”, una voz
“movilizadora y subversiva”. Por el contrario, Hakuna representa el deseo de
conservar el orden establecido, con sus grandes dosis de injusticia y des-
igualdad
. S
i no fuera así
, N
úñez
F
eijoo y Díaz Ayuso no bailarían sonrientes al
son de sus canciones. Es desolador comprobar que el “cristofascismo” ha
regresado y que figuras co
m
o
P
ere
C
asaldàliga
, E
rnesto
C
ardenal o
D
ia
m
antino
G
arcía Acosta, firmemente comprometidos con la liberación del ser humano
de cualquier forma de opresión o explotación, ya solo son un entrañable
recuerdo en la memoria de unos pocos nostálgicos.
Publicado en elDiario.es
Faustino Vilabrille
Estamos en un mundo afectado por múltiples y graves crisis
Donald Trump: “No necesito ninguna ley: lo único que me puede
detener es mi moralidad y mi mente”.
Necesitamos personas e instituciones capaces de dar a este mundo una
respuesta de futuro esperanzado
“Id a decir a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos
andan los leprosos quedan limpios, los ordos oyen, los muertos resucitan y se
anuncia a los pobres la buena noticia de la liberación”.
1.-Bautismo de Jesús: Nos cuenta el Evangelio de mañana que Jesús acudió a Juan para
ser bautizado. A partir de ahí Jesús dio un cambio radical a su vida, empezando a
preocuparse por la gente, por el pueblo, por los más necesitados, que eran la gran
mayoría de la población. En el imperio romano, salvo una minoría muy pequeña, la
mayor parte de la gente eran pobres o muy pobres y de estos, muchos eran esclavos que
carecían de los derechos más elementales.
Jesús se bautiza, y desde ese momento su vida es un compromiso total con los
hambrientos, enfermos, despreciados, marginados, rechazados, leprosos,
maltratados, oprimidos por la religión y por la política. Por eso les dice a los
discípulos de Juan: “Id a decir a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos
ven, los cojos andan los leprosos quedan limpios, los ordos oyen, los muertos
resucitan y se anuncia a los pobres la buena noticia de la liberación”.
Su ideario es el compromiso con la justicia: “dichosos los que tienen hambre y sed de
justicia”; la igualdad: “a nadie llaméis señor, todos vosotros sois hermanos”; el
amor: “esto os mando, que os améis unos a otros”; la paz: “dichosos los que trabajan
por la paz”; la política como servicio: sabéis que los jefes de este mundo imperan
sobre sus súbditos y los oprimen, no de ser así entre vosotros, sino que el mayor ha
de ser el servidor de todos”; el desprendimiento de la riqueza: “vende todo lo que
tienes, dalo a los pobres, y tu ven y sígueme y tendrás un tesoro en el cielo”; la
solidaridad: haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio”.
2.-Bautismo de la Iglesia: Este mismo bautismo de compromiso, con los valores,
aspiraciones, necesidades, sufrimientos y angustias de los hombres de nuestro tiempo,
como el de Jesús, es el mismo compromiso que debe y tiene que asumir la Iglesia actual,
especialmente con los más oprimidos y necesitados de la tierra.
La Iglesia, durante muchos siglos, se llenó de riqueza, de poder y de dominio. Escogió
los mejores sitios para construir sus catedrales, sus conventos, sus iglesias, se apropió de
las mejores fincas, acumuló tesoros de todas clases, llenó de dineros sus arcas, se rodeó
de ricos, de pactos con políticos para obtener múltiples privilegios (en España: exención
del IBI, recaudación del 0,7 % en el IRPF, inscripción a su nombre, aun en nuestros días,
de innumerables inmuebles) Es justo todo lo contrario de lo que hizo Jesucristo que, por
no tener, “no tenía donde reclinar la cabeza”, y rechazó las riquezas y a los ricos en
cuanto tales. Es tristísimo, aunque es de pura justicia, que la Iglesia tenga que pagar
muchos millones de (en EE.UU casi 4000 millones) en compensación de la
pederastia de sus sacerdotes a incluso de algún obispo, mientras millones de seres
humanos pasan hambre y más de 20.000 personas, la mayoría niños, muren al día
de hambre; precisamente, niños. ¡Qué pena, qué dolor! Con el gran valor que les
dio Jesús a los niños haciéndose realmente presente en ellos (Marcos 9,37)
Por eso la Iglesia necesita bautizarse urgentemente, porque está muy lejos del
mensaje de Jesús. Un bautismo coherente y lógico como el de Jesús (que empezó su vida
pública con un bautismo de agua y la termino con un bautismo de sangre por su
compromiso por un mundo mejor) para desprenderse de tanta riqueza, de tanto lujo, de
tanto boato, de tantas solemnidades, de tanto coqueteo con las élites económicas y
políticas, de tanto reclamar privilegios, y por el contrario ponerse y ponerlo todo al
servicio de los últimos, de los pobres, de todos los desheredados y maltratados por el
sistema capitalista, y más aun los del tercer mundo, y denunciar como lo hizo Jesús a
los ricos, a los dictadores y a los políticos que no sirven al pueblo sino que se sirven y
aprovechan de él, y a los que, como ese dictador reciente de los EE.UU. que acude a
Iglesias y actos religiosos y separó de sus padres y madres a miles de niños y niñas
metidos en jaulas metálicas en Texas. Esa política de Trump de separar a niños y
niñas de sus familias constituyó una verdadera tortura. Es una cruel tiranía.
Separar a las familias mientras buscan asilo es una violación flagrante de los
derechos humanos (Amnistía Internacional 19/06/2018).
Ahora Trump dice: “No necesito ninguna ley: lo único que me puede detener es mi
moralidad y mi mente”. s bien hay que concluir que Donald Trump no tiene ni
moralidad, ni mente: Acaba de dar orden de retirar a EE.UU. de 60 instituciones
humanitarias, como el Panel del Cambio Climático, la Agencia Internacional de
Energías Renovables, del Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo, de la OMS,
del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, etc. etc.
3.-Querida Iglesia, gracias a ti, nos llegó el conocimiento de Jesucristo y su Mensaje,
y por eso te queremos muy de verdad, aunque muchas veces nos lo transmitiste muy
deformado, sesgado y a veces irreconocible. Por eso queremos que retornes al
Evangelio, empezando por desprenderte de todas tus riquezas para ser creíble, y
transmitir a este mundo, tan convulsionado y roto, un rayo de luz y esperanza. Que
retornes a los planteamientos del Vaticano II y seas lo antes posible una institución
modélica en todos los aspectos al servicio de la Humanidad y del Planeta que nos
sostiene en la vida, y animes a otras instituciones a seguir tu camino para ser todos
más felices. No hay derecho a que tengamos que vivir tan inseguros, tan
tensionados, tan amenazados, tan violentados, tan manipulados por el poder de los
grandes poderes políticos y económicos, tan expuestos a ser víctimas de armas cada
vez más terribles, más poderosas, más destructivas, como el misil Sarmat ruso, el
hipersónico chino, o el fusil SIG Sauer XM7 de EE.UU. Estamos seguros de que
podemos vivir mucho más felices, si nos dejan.
4.-Agunas consecuencias: Despréndete de palacios vaticanos y episcopales, de tesoros
de todas clases, de monasterios, de fincas urbanas y rústicas, de coches de más de 35.000
ó 40.000 euros como los de algunos obispos y curas, de todas las inmatriculaciones, de
construir iglesias que se quedan cada vez más vacías porque les falta Evangelio (a Jesús
no le hizo falta ninguna), de todos los privilegios que no sean universalizables, y todo lo
que tienes dedícalo a los empobrecidos, más de 800 millones en el mundo, que, después
de disminuir un poco, están aumentando de nuevo, porque la riqueza del mundo se está
acumulando cada vez más en menos manos y dejando a más manos con menos. Lee el
Evangelio y verás muy bien cómo la riqueza es incompatible con Jesucristo, porque
siempre deja víctimas detrás y produce empobrecidos, que fueron los predilectos de
Jesús, y por tanto lo deben ser también de ti: “No podéis servir a Dios y al dinero”.
Cuando lo hagas serás creíble, y podrás denunciar, como lo hizo Jesús con toda la
fuerza a los ricos, poderosos y dictadores de este mundo, tendrás a tu lado a los
empobrecidos de la tierra, y así abrirás camino para una nueva humanidad donde todos
los seres humanos y toda la creación podrán vivir dignamente.
5.-¿Y todos nosotros qué?: Seguro que podemos hacer más por un mundo más justo,
fraterno y solidario
,
colaborando más con la causa de los pobres
,
porque la fe que no pasa
por el bolsillo
,
aunque pase por las iglesias
,
no es fe
,
sino tan sólo un cal
m
ante de la concien-
cia
. T
odos tene
m
os el derecho y la obligación de tener todo lo necesario para vivir digna y
austera
m
ente
,
pero a partir de a lo que nos sobra se convierte en un deber para la necesidad
del prójimo, y no conduciremos al planeta al colapso, a un punto de no retorno, y a
dejarlo habitable y digno, como la Casa Común para las generaciones futuras.
Por tanto, bautizarse es decidirse por Jesucristo, es seguirlo para hacer lo que El hizo,
es decir, decidirse a ser como El fue, o sea, comprometidos con todos los necesitados
de este mundo, comprometidos como Él con la igualdad, la justicia, la fraternidad,
la salud, la libertad, la defensa de los empobrecidos, la dignidad de los más
vulnerables como las mujeres y los niños y niñas del Tercer Mundo. Bautizarse es
decidirse por el pan, el agua, la vida, la educación, la dignidad para todos los seres
humanos y la Madre Tierra.
De Guatemala a Venezuela sin cambiar el paso
Toda persona sin oficio, profesión, sueldo u ocupación honesta; o quienes,
teniendo oficio, profesión o renta no trabajen habitualmente y no se les conozcan
otros medios lícitos de proporcionarse subsistencia... los que ejerzan mendicidad,
los que no tengan domicilio conocido... los jornaleros que no tengan
comprometidos sus servicios en fincas ni cultiven con su trabajo personal, por lo
menos tres manzanas (un poco más de dos hectáreas) de café, caña o tabaco... los
estudiantes matriculados de los institutos que, sin motivo, dejen de asistir
puntualmente a sus clases... son condenados a trabajar en los talleres del Gobierno,
en las casas de corrección, limpieza de plazas, hospitales, cuarteles, obras
nacionales o caminos...
Asi rezaba la conocida como Ley de Vagancia en Guatemala. Promulgada por
Justo Rufino Barrios en 1874, fue reformada -no derogada- en 1934 por el
presidente Jorge Ubico.
De esta manera se castigaba y obligaba a trabajar a quienes no tenían oficio,
profesión, renta o medios lícitos para vivir: se les consideraba -no pobres- vagos. Y
asi se conseguía mano de obra gratuita para llevar a cabo obras públicas o para
facilitar trabajadores a las fincas cafetaleras Quienes no cumplían con esos trabajos
forzados podían ser castigados con prisión. Era un modo de pisotear legalmente los
derechos de quienes no tenían nada.
Para culminar, el presidente Ubico, en 1933, decreto la “Ley de Vialidad”. Según
esta norma todos los hombres aptos para el trabajo estaban obligados a realizar
durante varias semanas al año trabajos relacionados con la construcción o
mantenimiento de caminos públicos. Quienes se negasen a trabajar debían pagar
una cantidad por cada semana no cumplida, el llamado “Boleto de Vialidad”.
(Todavía pude conocer personalmente a dos ancianos que nunca olvidaron la
humillación que suponía el cargar a la espalda con piedras por aquellas veredas
resbaladizas, para terminar rompiéndolas a golpes).
Fueron tiempos, -añadidos a los rigores de aquella ya larga historia de invasiones,
de despojos, de ocupaciones, de ignominias- tiempos de miedos, de miseria, de
silencios, de fraudes, de asesinatos de todas las clases, tiempos obscenos.
Durante veintidós años el gobierno de Guatemala estuvo presidido por Manuel
Estrada Cabrera (1898-1920) al que, sin nombrarlo, describió Miguel Angel
Asturias en sus novelas. Durante su mandato la United Fruit Company, una
enorme y poderosa compañía norteamericana dedicada a la producción y
exportación de frutas en América Latina, que apoyo golpes de estado, y era
recordada por la explotación a que sometía a sus trabajadores al tiempo que
reprimía a los sindicatos, llegó a ser la más importante fuerza económica del país
gracias a las concesiones que el gobierno le hizo.
L
a
UFCO,
co
m
o era conocida
,
y de la que el presidente era accionista
,
controlaba
m
ás
del cuarenta por ciento de la tierra cultivable
, m
antenía el control del único puerto en
el
A
tlántico
,
y del transporte por ferrocarril
. D
isfrutaba de exención de i
m
puestos
,
de
importaciones libres de aranceles, con permiso de bajísimos salarios, de producción
y distribución de energía eléctrica. De esta manera, el gobierno se sentía seguro y
protegido por los Estados Unidos frente a cualquier posible ataque proveniente del
mundo británico con el que arrastraba antiguas pero no olvidadas deudas.
Estrada Cabrera se mantuvo en el poder durante más de dos décadas a base de
sucesivas elecciones fraudulentas. En 1816 Guatemala tenía dos millones de
habitantes. Para las elecciones de aquel año, los incondicionales de Estrada, esos
arrastrados que pululan siempre alrededor del poderoso, consiguieron una mayoría
“inapelablee indiscutible: consiguieron doce millones de votos: obligaron a los
trabajadores de las fincas a votar varias veces. Doce millones de votos a favor de
un tirano en un país en que vivían no más de dos millones de personas.
Guatemala era eso que se conoce como una “república bananera”. Uno de tantos
países pobres, subdesarrollados, con gobiernos cambiantes e inestables, sometidos
a Estados Unidos, y con una corrupción siempre creciente y vergonzante. Todo
eso, ante el silencio y el consentimiento de Estados Unidos; ahí no intervenía, se
provechaba. Hasta ahí llegaba su preocupación por la democracia.
Tras Estrada Cabrera se suceden una serie de gobiernos militares, autoritarios, y
represores que llegan hasta el mandato de Jorge Ubico Castañeda, 1931-1934, que
se mantiene en el poder apoyándose en una Asamblea Nacional sometida a sus
caprichos y siempre respaldado por la UFCO. Finalmente, protestas urbanas
principalmente promovidas por estudiantes, trabajadores y jóvenes militares, le
obligan a renunciar.
En 1944 es elegido presidente Juan José Arévalo. Era un reconocido pedagogo,
vencedor de las reconocidas como primeras elecciones transparentes en Guatemala.
Con él se inicia la que fue conocida como la “Primavera democrática”: una década
de luz en medio de tan larga historia de oscuridad y de dolor, una década de
esperanza. Durante el gobierno de Arévalo se firma el Código de Trabajo que
termino con la Ley de Vagancia. Se creó el lnstituto Guatemalteco de Seguridad
Social, se legalizó el derecho de huelga, se amplió el derecho a voto para todos los
mayores de edad y para todas las mujeres que supieran leer y escribir, se
reestructuró el ejército, se potenció la educación, se crearon sindicatos, aunque no
se llegó a mejorar la situación de los campesinos En 1951 llega al poder Jacobo
Arbenz. Desde el comienzo deja claro cuáles son sus intenciones: convertir a
Guatemala en un país autosuficiente, un país moderno y de economía de mercado.
Incrementó el programa educacional, la alfabetización, la educación secundaria con
un nuevo sistema educativo. Y junto a todo esto, hay que destacar el intento de
Reforma Agraria. La United Fruit Company disponía de doscientas veinte mil
hectáreas. De ellas, el ochenta y cinco por ciento estaban sin cultivar.
S
on expropiadas ciento cincuenta y seis
m
il
,
por lo que
,
en bonos del
E
stado se les paga
de acuerdo con la valoración que tres años antes se había efectuado. Con esos miles
de hectáreas se beneficiaba a ciento treinta y ocho mil familias, aproximadamente
media millón de personas, en un país entonces de tres millones de habitantes.
Acusado Arbenz de conspiración comunista, será derrocado por golpe de estado en
1954. Un golpe de estado dirigido por Estados Unidos, patrocinado por la United
Fruit Company y ejecutado par la Agenda Central de Inteligencia (CIA,) y
apoyado par la Iglesia Católica, con su campaña de ataques al pretendido
comunismo ateo del gobierno de Arbenz y su llamada a los guatemaltecos a
levantarse contra “el enemigo de Dios y de la patria”. Estados Unidos no podía
permitir que un régimen comunista se instalase a las puertas de su casa.
La realidad era que la UFCO veía amenazados sus intereses par una reforma
agraria que significaba la expropiación de grandes extensiones de terrenos ociosos,
y ya no podría valerse del ejército para aplastar a sus trabajadores, coma había
venido sucediendo desde los tiempos de Estrada Cabrera.
Una invasión ante una población “pasiva” termina con la renuncia de Arbenz.
En aquellos mismos días el gobierno de Estados Unidos se dirigió a su gente desde
la televisión para manifestar que: “Por primera vez en diez años, el pueblo de
Guatemala respira el dulce aire de la libertad”. Pocos días después de la renuncia
de Arbenz, Castillo Armas, líder de los rebeldes, ha tornado el poder. Miles de
comunistas y sus acólitos están presos. Para la United Fruit, todo normal; las
tierras que habían sido expropiadas han sido devueltas... “estos eventos son un
glorioso nuevo capítulo en la gran tradición de las Américas”. Con esas palabras
concluía Foster Dulles, secretario de Estado de los Estados Unidos de América del
Norte. Su hermano, Allen Dulles, era entonces director de la tan famosa CIA.
¿V
erdad que todo esto nos suena a algo actual
? H
ay quien dice que la historia no se repi-
te
. C
o
m
o farsa
,
co
m
o burla
,
co
m
o escarnio
...
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o lo que sea
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m
pre
co
m
o vergüenza
,
co
m
o hu
m
illación, como sometimiento. Con intereses encubiertos.
Sin cambiar el paso. A las puertas de la casa, en el patio de atrás o donde sea.
Siempre en nombre y defensa de la libertad, de la democracia hasta ahora
pisoteadas... ¿Y desde ahora?... Y siempre los Estados Unidos de América del
Norte. Hagan, sino, la lista de lo conocido hasta llegar a Venezuela. De momento.
Toño - (Enero de 2026)
Tan solo unos días después del acuerdo entre el Gobierno y la Iglesia para indemnizar
a las víctimas de abusos que no pueden acudir a la vía judicial, el Arzobispo de
Oviedo, Jesús Sanz, publicó un artículo de opinión en el diario ABC en el que
arremetía contra los pormenores de este pacto. “El Gobierno marca el precio, señala
al pagador y elige al árbitro”, escribía Sanz, “estamos de nuevo ante un arma de
distracción masiva en un momento en el que ellos necesitan sacar cualquier conejo de
su chistera para llamar la atención disuasoriamente, crispando el ambiente con
polémicas sensibles que enfrentan dialécticamente a una sociedad saturada de
escándalos y procesos judiciales que implican a los imputados y encarcelados
conocidos, cuyas siglas políticas y responsabilidades de gobierno no hace falta ni
siquiera explicitar por sabidos”.
Este artículo ha sido la gota que ha colmado el vaso de las asociaciones de víctimas
que este martes han hecho blico un comunicado en el que exigen al Vaticano el
cese inmediato del Arzobispo de Oviedo no solo por sus duras críticas al acuerdo sino
por todo un rosario de antecedentes que han soliviantado a los afectados por sus
continuas e insistentes declaraciones despreciando a las víctimas y supervivientes de
pederastia eclesiástica.
“Instamos al cese inmediato del señor Jesús Sanz Montes por sus continuas e
insistentes declaraciones despreciando a las víctimas y supervivientes de pederastia
eclesiástica”, comienza el comunicado en el que cuatro asociaciones acusan al
A
rzobispo de negacionista y de hacer exaltación de la pederastia
. “E
s necesario li
m
piar
la iglesia de personajes indolentes
,
inservibles y portadores de indicios
m
ás que evidentes
de colaboración con la omisión de socorro a las víctimas de pederastia y de acrecentar
su dolor con expresiones propias de revictimización”, sigue la nota. Lo del señor
Sanz no es delirio. Es defensa de la persecución a las víctimas sin descanso.
Las asociaciones recuerdan con dolor cómo Jesús Sanz llegó a acusar a un grupo de
víctimas del Seminario Menor de La Bañeza, en León, de ser los causantes del infarto
letal de un obispo. “Tampoco tenemos por qué admitir que este señor a día de hoy
esté hablando de que hay sacerdotes víctimas de acusaciones falsas, qué digas cuantas
son esas acusaciones falsas y que las enumere”, afirma en declaraciones a la SER
Juan Cuatrecasas, portavoz de Infancia Robada, una de las asociaciones que firman
este escrito. Según fuentes de la Conferencia Episcopal Española, de las cientos de
denuncias recibidas de casos de abusos al menos son han demostrado ser falsas.
L
as asociaciones exigen ta
m
bién a la orden franciscana
,
a la que pertenece
S
anz
,
su condena
blica y que to
m
e las
m
edidas pertinentes para sancionarle de
m
odo eficaz y adecuado.
“El terrorismo social contra las víctimas de pederastia debe de cesar de una vez, no es
de recibo que estas declaraciones de un Arzobispo no sean perseguidas por la
fiscalía”, afirma Cuatrecasas. La Conferencia Episcopal no se pronunciará sobre esta
petición, ya que entienden que corresponde a la Santa Sede. Por ahora, en el
Arzobispado de Oviedo guardan silencio.
La historia de la humanidad, si se observa con frialdad, parece un largo relato de
enfrentamientos. Más allá de los nombres de los reyes o las fechas de las batallas, lo
que subyace es una lucha constante por el control: el deseo de dominar un territorio y
asegurar los recursos que permiten la vida. Esta ambición se organiza a través de lo
que llamamos imperialismo, un sistema que no busca el bienestar común y que, en
cambio, se orienta casi exclusivamente a la conservación y expansión del propio
poder. El imperio, en su esencia más pura, no necesita justificar éticamente sus actos
ni convencer de su bondad; su única razón de ser es su capacidad de imponerse sobre
los demás mediante la fuerza o la amenaza de usarla.
En la antigüedad, el Imperio Romano fue el ejemplo paradigmático de esta lógica.
Roma no conquistaba para “salvar” o “civilizar” a otros pueblos, sino porque podía
hacerlo. Su superioridad militar era la única legitimidad que necesitaba. El dominio se
imponía como un hecho consumado, y la paz la famosa pax romana no era más
que la tranquilidad que sigue a la victoria del más fuerte.
Siglos más tarde, los imperios coloniales modernos el español, el británico, el
francés refinaron esta práctica. A diferencia de Roma, sintieron la necesidad de
revestir su ambición con un discurso moral: hablaban de progreso, evangelización,
modernización. Pero bajo esa retórica se escondía la misma lógica de siempre: la
extracción de riquezas, el control de rutas comerciales, la subordinación de pueblos
enteros a intereses ajenos. El imperialismo, por tanto, no es un accidente histórico,
sino una constante que adopta formas distintas según la época, pero que mantiene
intacto su núcleo: la voluntad de dominio.
En este panorama, la figura de Jesús de Nazaret supuso un quiebre radical. Presentado
como el Mesías y llamado el “Príncipe de la Paz”, su enseñanza propuso un modelo
de convivencia que invertía por completo la lógica imperial. Frente a la jerarquía,
proclamó la igualdad; frente al dominio, la fraternidad; frente a la fuerza como
argumento, el amor y el sacrificio por el prójimo.
Su mensaje no fue simplemente religioso, sino profundamente político en el sentido
más amplio: ofreció una alternativa a la estructura de poder basada en la imposición.
Fue, quizás, el intento más audaz de la historia por superar la herencia violenta del ser
humano y construir relaciones basadas en la dignidad y no en el sometimiento.
S
in embargo, dos mil años después, ese ideal sigue siendo más una aspiración que una
realidad
. H
oy asisti
m
os a un resurgir de lagica i
m
perial en su versn
m
ás desnuda
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el liderazgo de
D
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T
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m
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, E
stados
U
nidos ha adoptado un estilo político que renuncia
incluso a las formas diplomáticas que durante décadas acompañaron su hegemonía.
Ya no se trata de defender valores universales ni de presentar la intervención exterior
como una misión moral. La política exterior se ha vuelto abiertamente transaccional:
“esto es lo que quiero y esto es lo que haré para conseguirlo”.
Las presiones sobre Venezuela, la pretensión de adquirir Groenlandia como si fuera
un territorio disponible en un catálogo, o la humillación pública a aliados europeos
que durante décadas fueron socios estratégicos, son expresiones de un mismo patrón.
No se busca consenso, ni legitimidad internacional, ni siquiera coherencia ideológica.
Se busca eficacia imperial. Este estilo recuerda a los antiguos imperios, donde la
fuerza era el único argumento que contaba. La diferencia es que ahora esa fuerza se
ejerce en un mundo interdependiente, donde las consecuencias se multiplican y los
equilibrios son más frágiles que nunca.
El contraste entre este talante imperial y el ideal del “Príncipe de la Paz” es abismal.
Mientras la enseñanza de Jesús proponía una humanidad reconciliada, la política de
poder actual parece empeñada en reactivar las viejas dinámicas de dominación. La
fraternidad queda relegada a los discursos; la igualdad, a las declaraciones solemnes;
la dignidad humana, a los preámbulos de los tratados.
La realidad efectiva es otra: el mundo sigue organizado según la lógica del imperio.
El fracaso constante de la humanidad en alcanzar ese ideal de igualdad revela algo
inquietante: el imperialismo no es sólo un sistema político, sino una expresión
profunda del afán de control que ha acompañado al ser humano desde sus orígenes.
Cambian los actores, cambian los discursos, cambian las tecnologías, pero la
estructura mental permanece.
Quizás por eso la figura de Jesús sigue siendo tan incómoda: porque señala una salida
que no estamos dispuestos a tomar. Porque su propuesta exige renunciar a la lógica
del dominio, y esa renuncia es precisamente lo que los imperios antiguos y
modernos no pueden permitirse.
Mientras no seamos capaces de romper con esa herencia, la historia seguirá
repitiéndose. Y el ideal de la paz, la igualdad y la fraternidad seguirá siendo una
brújula ética… pero no el rumbo real del mundo.