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Anunciaremos tu Reino, señor,
Tu Reino, señor, tu Reino.
(bis)
Reino de paz y justicia,
Reino de vida y verdad,
Tu Reino, señor, tu Reino.
Anunciaremos tu Reino, señor...
Reino de amor y de gracia,
Reino que habita en nosotros,
Tu Reino, señor, tu Reino.
Anunciaremos tu Reino, señor...
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C
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Comunidad de Cristianos de Base de Gin
4 de septiembre de 2025
Alrededor de tu mesa, porque necesitamos tu
Palabra y tu Pan. Gracias Padre porque nos invitas
siempre, gracias porque siempre eres pan y
palabra, luz y alimento.
Gracias Padre por Jes, nuestro Maestro.
3
Primera lectura:
REFLEXIÓN SOBRE
Lucas 5: 1-11
(de Carmen Soto Varela)
Los evan
elios más que bio
rafías de Jesús, son testimonios de
hombres
y
mu
j
eres que se encontraron con Jesús, cre
y
eron en él
y
le
siguieron. Estas experiencias aparecen a veces narradas en forma de
curaciones, otras a través de diálo
g
os con el maestro
y
otras, como en
este caso, con una llamada directa de Jesús al se
g
uimiento. Todas ellas
señalan el comienzo de la incorporación de estas personas en la
comunidad de Jesús, a su proyecto y a su estilo de vida.
Se
g
uir a Jesús
y
abandonarlo todo comportaba desarrai
g
o
y
vida
itinerante, lo que suponía, de
j
ar la casa, la familia, el traba
j
o, la red de
relaciones… que era lo que sostenía la vida de una persona, lo que le
daba identidad
y
honorabilidad en aquella sociedad. Abandonar todo
eso suponía asumir una conducta desviada, soportar el esti
g
ma de la
mar
g
inalidad
y
en muchos casos vivir el rechazo de los vecinos/as
y
familiares.
Aquella mañana a la orilla del la
g
o, la vida de aquellos pescadores
y
de
sus familias cambiaba definitivamente. A partir de ese momento
comenzaban a construir un nuevo espacio común
j
unto a Jesús, la
comunidad del Reino. Un nuevo espacio identitario
y
relacional que los
vinculaba entre sí como hermanos de un mismo padre, el Abba de
Jesús y con un nuevo proyecto el del Reino.
La nueva comunidad del Reino a la que invitaba Jesús (Mc 3, 31-35)
abría insospechados horizontes de vida
y
misión, de fe
y
esperanza.
Jesús, a sus se
g
uidoras
y
se
g
uidores, les va a proponer incorporarse a
una nueva familia (comunidad del reino) que va a trastocar lo
establecido. En ella existe un único Padre para tod
@
s, un padre que él
llama Abbá y que tiene entrañas maternas (Parábola del hijo prodigo),
que perdona siempre
y
sólo desde él se puede construir la casa.
Pertenecer a la comunidad reconfi
g
ura las fidelidades
y
hace posible
una nueva identidad, la de hi
j
o/a,
y
unas nuevas relaciones la de
herman@s, desde una sola actitud, la del servicio.
4
pescadores, que habían desembarcado, e
sentado, enseñaba a la gente.
echad vuestras redes para la pesca».
recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».
que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hi
Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:
«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».
eran compañeros de Simón.
Y Jesús dijo a Simón:
de hombres».
REFLEXIONES, HOMILIA…
EVANGELIO Lucas 5: 1-11
5
ÁBRENOS EL CORAZÓN
Presentamos nuestras peticiones al Señor, para que
nos libere de vivir centrados en nosotros y los nuestros,
abriendo nuestro corazón al mundo.
Por quienes participamos en tu Eucaristía, para que
sepamos responder con sensibilidad y empatía a los
problemas de nuestros hermanos necesitados.
Ábrenos el corazón.
Para que, procediendo solidariamente con tantos que
hoy pasan hambre, nos liberemos del deseo desmedido
de consumir y acumular bienes.
Ábrenos el corazón.
Padre, concédenos entrañas de misericordia y un
corazón cercano, para que sepamos percibir la
problemática de quienes tenemos a nuestro lado.
Ábrenos el corazón.
Para que vivamos comprometidos con la mejora de
este mundo, y tu mensaje nos fortalezca e impulse a
trabajar por la implantaci´ón de tu Reino.
Ábrenos el corazón.
Por los políticos, los creyentes y todas las personas de
buena voluntad, para que pongan todo su empeño en
lograr una distribución más justa de los bienes del
mundo.
Ábrenos el corazón.
Padre, acoge nuestros deseos de mejorar en solidari-
dad humana y fortalece nuestra voluntad para que lo
manifestemos en nuestras acciones.
Amén.
6
Queremos hablar contigo con plena conciencia,
Dios y Señor nuestro, Padre y Madre de todo lo
creado, fuente constante del universo.
R
echaza
m
os las antiguas i
m
ágenes que te presen-
tan co
m
o lejano
,
controlador o justiciero
,
y que te
hacen responsable de nuestros sufrimientos. Por el
contrario, sabemos que eres un Dios bueno, que nos
ama sin medida y a todos por igual.
S
abe
m
os que nos necesitas para erradicar el
m
al en el
m
undo
,
y que no debe
m
os esperar
m
ilagros
,
sino ac-
tuar decidida
m
ente para aliviar el dolor ajeno. Con
alegría, elevamos este himno de gloria en tu honor.
OFERTORIO
Ponemos en tu mesa nuestra vida, nuestra carne y
nuestra sangre, nuestro pan y nuestro vino; que
nuestra vida entera, como la de Jesús, sea una
ofrenda completa a nuestros hermanos. Por el
mismo Jesús, tu hijo, nuestro Señor.
7
Gracias, Padre, por revelarte en Jesús de Nazaret,
quien recorrió este mundo haciendo el bien.
En Él reconocemos tu encarnación humana; al
conocerle, te conocemos a Ti, y al seguirle, nos
unimos a su lucha por tu Reino.
Aceptamos el firme compromiso de imitarle, aunque
reconocemos que no nos lo ha puesto fácil.
Jesús liberó a los oprimidos, socorrió a los nece-
sitados, sanó a los enfermos, y defendió con pasión
la causa de los pobres.
Sin embargo, convivió con todos, sin distinción,
valorando el corazón de cada persona, anteponien-
do siempre la dignidad humana a la norma y a la
tradición.
No se dejó intimidar por las amenazas, y perseveró
fielmente en su misión.
8
La noche que cenaba con sus amigos, antes de
morir, tomó pan y lo bendijo; lo partió, les dio y dijo:
«TOMAD Y COMED; ESTO ES MI CUERPO,
QUE SE ENTREGADO POR VOSOTROS»;
Después, tomando el cáliz, y habiendo dado gra-
cias, les dio; y bebieron todos de él. Y él les dijo:
«TOMAD Y BEBED, ESTO ES MI SANGRE
DEL PACTO, QUE SERÁ DERRAMADA POR
TODOS. HACED ESTO MUCHAS VECES EN
MEMORIA MÍA».
P
adre
,
que tu
E
spíritu nos i
m
pulse a vivir una vida que
refleje la tuya, una vida de amor incondicional y
servicio
,
co
m
o la que nos
m
ostró
J
esús
. R
econoce
m
os
con dolor que
,
con nuestras acciones e indiferencia,
he
m
os llenado este
m
undo de sufri
m
iento y cala
m
ida-
des
. P
or eso, nuestro más urgente deber es abrir los
ojos y el corazón para ver el dolor de quienes nos
rodean, y dejar de mirar hacia otro lado.
Estamos llamados, no sólo a la fe, sino también a la
acción
. N
uestra misión es generar alegría donde hay
tristeza, sembrar esperanza en la desesperación y
comprometernos activamente en la solución de los
proble
m
as de quienes más sufren. No podemos ser
meros espectadores de las injusticias, sino agentes
de cambio en cada ámbito de nuestras vidas.
U
nidos a la comunidad universal que sueña y trabaja
por un
m
undo
m
ás justo y solidario
,
y con la esperanza
de que podamos hacerlo realidad, brindamos con
Jesús, tu Hijo, nuestro hermano y Maestro. AMÉN.
9
Señor, Dios de paz, hemos intentado resolver nuestros
conflictos con violencia, pero solo hemos encontrado
dolor y destrucción. Te pedimos que nos des la paz,
nos enseñes el camino y nos guíes. Abre nuestros ojos
y corazones para decir: «¡Nunca más la guerra!».
Im
púlsanos a actuar por la paz. Dios de amor, que nos
llamas a vivir como hermanos, haznos constructores
de reconciliación. Ayúdanos a transformar las armas
en paz, el miedo en confianza y el rencor en perdón.
Desarma nuestras manos y lenguas, renueva nuestros
corazones y mentes, para que veamos al otro como
hermano y vivamos en verdadera paz. Amén.
PADRE NUESTRO
P
adre
N
uestro
,
en quien vivi
m
os y existi
m
os todos
los que habita
m
os la
T
ierra
. Q
uere
m
os colaborar
con nuestra vida para que tu no
m
bre sea santifi-
cado
,
construyendo un
m
undo con
m
ás paz y jus-
ticia, donde ya se vislumbre tu Reino.
nos das el pan de cada día e invitas a co
m-
partirlo
. N
os lla
m
as a perdonar a quienes nos
ofenden, sabiendo que nosotros también hemos
sido perdonados por Tí. Eres nuestra fuerza en
las dificultades, y nos das la certeza de que
caminas a nuestro lado.
Queremos abrirnos a Ti y dejarnos transformar,
para vivir con los demás las mismas actitudes
que Jesús tuvo con quienes lo rodeaban. Amén.
10
Tú, has venido a la orilla,
no has buscado ni a sabios, ni a ricos,
tan sólo quieres que yo te siga.
Señor, me has mirado a los ojos,
sonriendo, has dicho mi nombre,
en la arena, he dejado mi barca,
junto a ti, buscaré otro mar.
Tú, sabes bien lo que tengo,
en mi barca no hay oro, ni espadas,
tan sólo redes y mi trabajo.
Señor, me has mirado a los ojos…
Tú, necesitas mis manos,
mi cansancio que a otros descanse,
amor que quiera seguir amando.
Señor, me has mirado a los ojos…
Tú, pescador de otros mares,
ansia eterna de almas que esperan,
amigo bueno que así me llamas.
Señor, me has mirado a los ojos…
11
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Padre, te damos gracias por la Eucaristía,
en la que
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esús
,
nuestro her
m
ano y
M
aes-
tro
,
se hace alimento para nuestra vida.
G
racias porque
,
reunidos en torno a tu
m
e-
sa
,
renovamos la presencia de tu Espíritu,
y porque sostienes a quienes queremos
seguir fielmente a Jesús. AMÉN.
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"Rema mar adentro". Llega a lo profundo de tu ser.
Es una invitación que se hace a todo hombre.
Sin esa profundización, no es posible la plenitud humana.
La contemplación es el único camino.
.............................
N
o es necesario que recorras los
m
ares buscando ali
m
ento
.
Aprende a pescar en tu propio pozo.
Lo que con tanto afán buscas fuera de ti,
lo tienes todo al alcance de la mano dentro de ti.
.......................
Si no has pescado nada, ¿qué podrás ofrecer a los demás?
S
i no has aprendido a pescar
, ¿
m
o podrás enseñar a otros
?
Da verdadero sentido a tu vida,
y ayudarás a los demás a conseguirlo.
............................
.
Fray Marcos
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A
TU REINO ES VIDA, TU REINO ES VERDAD,
TU REINO ES JUSTICIA, TU REINO ES PAZ,
TU REINO ES GRACIA, TU REINO ES AMOR,
VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR.
(bis)
Que los montes traigan la paz,
que los collados traigan la justicia;
que él defienda a los hijos del pobre;
que él defienda a los humildes del pueblo,
y quebrante al explotador.
TU REINO ES VIDA, TU REINO ES VERDAD,
TU REINO ES JUSTICIA, TU REINO ES PAZ,
TU REINO ES GRACIA, TU REINO ES AMOR,
VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR.
(bis)