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Celebración Eucarística
Comunidad de Cristianos de Base de Gijón
2 de octubre de 2025
Señor, tú eres el juez justo e incorruptible, que escudra nuestro
interior y conoce lo más profundo del coran. No nos amparamos en
tu justicia, sino en tu infinita benevolencia y compasn. Condenos
también a nosotros un corazón misericordioso y comprensivo hacia
nuestros semejantes. An.
AMÉN.
SI VIENES CONMIGO Y ALIENTAS MI FE,
SI ESTÁS A MI LADO, ¿A QUIÉN TEMERÉ?
A nada tengo miedo, a nadie he de temer,
Señor, si me protegen tu amor y tu poder.
Me llevas de la mano, me ofreces todo bien.
Señor, Tú me levantas si vuelvo a caer.
SI VIENES CONMIGO
En cosas que se mueren yo puse el corazón.
Fue tierra mi tesoro, fue vana mi ilusión.
En cosas que se mueren me voy muriendo yo,
Tú sólo vives siempre, Tú sólo, mi Señor.
SI VIENES CONMIGO
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PRIMERA LECTURA
(Xabier Pikaza)
El publicano del evangelio acepta lo que es, se reconoce en Dios,
puede vivir en verdad, en mismo, ante los otros… Al reconocerse
pecador está diciendo que quiere cambiar, que lo hará, aunque el
evangelio no dice cómo. Por el contrario, el fariseo, profesional de
la oración, se eleva en este caso como un mentiroso: Miente ante
Dios, se miente a mismo, y desprecia a los que él piensa que no
son de su altura.
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. ¡O
h Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás.
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a gracias por lo que es
,
no va a ca
m
biar
. D
esprecia a los que no son
como él…, como los ricos que se creen privilegiados por serlo y que
da unas pequeñas limosnas para tener más sometidos a los pobres.
El mundo se divide para el fariseo en dos mitades: en una estaba él
y Dios (¡que en el fondo eran lo mismo, él era Dios!); en la otra
mitad están (estamos) todos los demás. Las cosas funcionan
razonablemente bien, muy bien, y este fariseo se lo venía a decir a
Dios, esto es, a mismo, en un gesto solemne de auto-glorificación,
ante los ojos de todos, que nos habíamos apartado para dejarle
sitio en el centro y le miraban, con miedo, recelo y envidia desde
las esquinas de la columnata.
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P R E C E S
Oremos al Padre, pidiéndole la gracia de buscar solo
su Reino de justicia y amor, liberándonos del ego y de
la mera tranquilidad de nuestra conciencia.
Por la concordia en el mundo, por la prudencia y el
entendimiento en nuestros gobernantes, y por una paz
duradera entre las naciones. Oremos al Señor.
Señor, escucha nuestra oración.
Para que la Iglesia transmita fielmente el mensaje de
Jesús de Nazaret y sepa convocar a la realización de su
proyecto liberador. Oremos al Señor.
Señor, escucha nuestra oración.
P
or los ancianos y enfer
m
os
,
para que reciban co
m
pañía
y asistencia; por quienes buscan trabajo, para que en-
cuentren un empleo digno; y por los desterrados, para
que hallen un hogar. Oremos al Señor.
Señor, escucha nuestra oración.
Para que esta Eucaristía nos ayude a no discriminar a
nadie y a reconocer siempre lo bueno que hay en el
prójimo. Oremos al Señor.
Señor, escucha nuestra oración.
P
adre
,
recoge nuestros deseos de ser fieles al
m
ensaje de
tu
H
ijo
J
esús y de ser instru
m
entos útiles en la construc-
cn de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén,
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EL SEÑOR ES MI FUERZA,
MI ROCA Y SALVACIÓN
(bis)
me guías por sendas de justicia,
me ensas la verdad.
me das el valor para la lucha,
sin miedo avanzaré.
EL SEÑOR ES MI FUERZA…
Iluminas las sombras de mi vida,
al mundo das la luz.
Aunque pase por valles de tinieblas,
yo nunca temeré.
EL SEÑOR ES MI FUERZA…
Yo cono el destino de mi vida
al Dios de mi salud
A los pobres enseñas el camino,
su escudo eres
EL SEÑOR ES MI FUERZA…
El sor es la fuerza de su pueblo,
su gran libertador.
le haces vivir en confianza,
seguro en tu poder.
EL SEÑOR ES MI FUERZA…
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Como el publicano, nos acercamos a ti, Señor, sin grandes
ritos que ofrecer. Con humildad, presentamos el pan y
el vino, frutos de la tierra y del trabajo del hombre. Te
pedimos que estas ofrendas, don de tu mano, sean
también signo de nuestra voluntad de trabajar por el Reino
que tu Hijo, Jesús, vino a instaurar.
.
Gracias, Dios y Padre nuestro, por crearnos y
darnos la vida. Es maravilloso poder llamarte
Padre, pero aún más lo es saber que nos
consideras tus hijos y nos amas a todos por igual,
incondicionalmente.
Por eso te bendecimos y soñamos con el día en que
todos los seres humanos te reconozcamos como
nuestro Dios y Padre bueno.
En nombre de todos tus hijos, que nos acompañan
en la aventura de la vida e integran esta gran
familia de hermanos, te ofrecemos este himno de
gloria y acción de gracias.
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Padre Dios, te damos gracias de una manera especial
por tu Hijo Jesús, que es como nuestro hermano
mayor. A través de Él, hemos descubierto tu
verdadero rostro y hemos aprendido a llamarte
"Padre". Nos mostró el camino para vivir la fe no
como una carga, sino como un acto de amor y
confianza en ti.
Él nos insistió en que somos todos hermanos y que
nuestra misión es cuidar unos de otros, sin distinción.
Jesús nos enseñó que la única bandera que debemos
llevar es el bienestar de toda la humanidad.
Jesús eligió a los marginados, pobres y oprimidos para
integrarlos en una verdadera familia. Al seguirlo,
comprendemos que somos peregrinos hacia el
encuentro con Dios, guiados por Él que nos mostró el
camino y la meta.
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La noche en que iban a entregarlo, cogió un pan,
Te dio gracias, lo partió y dijo:
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Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:
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Señor y Padre nuestro, te pedimos una bendición
especial en este momento, para que esta celebración
nos toque el corazón, nos permita entender mejor el
ejemplo de Jesús y nos inspire a transformar nuestra
mente y actitud.
Sabemos que no siempre actuamos como verdaderos
hermanos, y reconocemos que no estamos cumpliendo
con lo que Tú esperas de nosotros. Pero te
prometemos cuidar de todos tus hijos, en especial de
los más necesitados, y trabajar por recuperar para la
sociedad a aquellos que hemos marginado.
Haznos creer, Señor, que podemos construir una
humanidad en la que todos se sientan parte de una
familia auténtica, sin exclusión alguna.
Con amor filial, honramos la memoria de tu hijo
Jesús, y brindamos en Tu honor como signo de
gratitud.
AMÉN.
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PADRE NUESTRO
Padre Nuestro, queremos colaborar con
nuestra vida a que tu nombre sea santifi-
cado, haciendo que haya más paz y justicia,
para que en la
T
ierra pueda ya co
m
ienzar tu
Reino. Tú nos das el pan de cada día y
quieres que lo campartamos, que
perdonemos a los que nos ofenden,
sabiéndonos perdonados por Ti. Queremos
abrirnos a Ti y dejarnos transformar para ser
capaces de tener con los demás las mismas
actitudes que tenía Jesús con los que le
rodeaban. Amén.
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(bis)
Caminamos hacia el sol,
esperando la verdad,
la mentira, la opresión,
cuando vengas cesarán.
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Construimos hoy la paz
en la lucha y el dolor,
nuestro mundo surge ya
en la espera del Señor.
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Te esperamos, Tú vendrás
a librarnos del temor.
La alegría, la amistad,
Son ya signos de tu amor
.
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